SEPIA

Nombre científico: Sepia officinalis. Características: Molusco cefalópodo de cuerpo macizo, ancho, oval, casi rectangular y aplanado. Decápodo, ocho de sus tentáculos son cortos, provistos de ventosas y dos más largos con única ventosa en el extremo. Coloración marmórea en tonalidades variables del grisáceo claro al marrón oscuro, con reflejos malvas. Longitud máxima 60 cm, habitualmente entre 20 y 40 cm. Hábitat y modo de vida: Especie demersal (vive cerca del fondo del mar) cercana a la costa, puede vivir en todo tipo de profundidades desde aguas litorales hasta los 100 m. Gran capacidad de adaptación a múltiples paisajes (arenosos, rocosos, praderas de algas) siente predilección por las hendiduras para ocultarse. Se alimenta de gambas, cangrejos y pequeños peces. Alcanzan periodo de madurez sexual al año, poseen sexos separados y el periodo de reproducción tiene lugar entre febrero y octubre. Distribución: Especie abundante tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, especialmente en las costas canarias. Pesca: Pescada principalmente con nasas, trasmallos y redes de arrastre.

LA IDENTIDAD EN EL DISFRAZ: Como buen molusco, la sepia, en sus años mozos (evolutivamente hablando claro… pongamos hace 250 millones de años), poseía un robusto caparazón que le protegía frente a predadores. Pero, dictamen de la evolución, esa armadura externa pasó a convertirse en una pequeña estructura ósea  en su interior. Como nada es gratuito en la adaptación al medio, ante una falta de protección externa, se potencian otras habilidades que garantizan la supervivencia de la especie. La sepia tiene muchas, pero centrémonos en su capacidad de camuflarse. Equipada con cromatóforos en su piel, unos sacos de pigmento rojo, amarillo o marrón que activan a voluntad de su cerebro, consiguen cambiar el color de su cuerpo. También dominan la textura cambiante de la piel, a la que una serie de papilas dan un tacto suave o espinoso. Sin embargo el Oscar al vestuario se lo llevan los leucóforos e iridóforos, una especie de placas reflectantes situadas bajo los cromatóforos. Una combinación de ambos puede reflejar un amplio espectro de longitudes de onda, desde la de la luz blanca de las aguas superficiales hasta la de la azul de las zonas profundas. Estas virtudes le sobran para hacerse pasar por un pez de mayor tamaño, combinando elasticidad y un par de ojos colocados en el lugar indicado. Así como a simular un estampado móvil en su piel que confunde la información visual del perseguidor: este no puede determinar la velocidad, ni la dirección en la que se mueve. Desde luego, una adaptación al medio con una puesta en escena muy elegante.

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Recetas

http://www.directoalpaladar.com/recetas-de-pescados-y-mariscos/sepia-al-horno-con-patatas-receta  http://www.gastronomiaycia.com/2009/09/14/arroz-con-sepia-al-romesco/
 

Bibliografía

http://www.mercadosmunicipales.es/uploads/pescados/Sepia.pdf

http://www.quo.es/ciencia/naturaleza/la_inteligencia_de_la_sepia/mas_claro_que_el_agua

http://www.quo.es/ciencia/naturaleza/la_inteligencia_de_la_sepia/la_sepia_esta_lista